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viernes, 17 de noviembre de 2017

Hasta siempre, hermano



Y se nos fue Pablito. Y no hay palabras. Sólo recordarlo como el tipo que fue: con su personalidad, sus ideales, sus tatuajes, su visión siempre aguda y crítica así como el amor por los libros y por River. Si bien nos podríamos haber conocido mucho tiempo antes debido a distintas amistades compartidas y círculos en común, la vida nos juntó hace unos años, en INVAP. Cambiamos libros, trabamos una amistad de letras y de trabajo: profunda como la teoría, concreta como el fútbol. Compartimos la afición por Borges, por el Martín Fierro y por la Gauchesca en general, género en el cual se destacaba.

De todo conocía un poco más que yo -especialmente sobre épica- porque se la pasaba leyendo. Y escribiendo. Le regalé mis discos. Él sus libros, los que escribió en primera persona y también algunos de otros autores que sabía, me iban a gustar. Fue un artista completo y, como no le alcanzaba la escritura para expresarse, recurrió -con gran maestría- a la pintura. Testigo de su talento para las artes plásticas es el cuadro que me regaló, que siempre lo recordará y cuya firma con seudónimo "Anuk" estampó tiempo después de habérmelo entregado, reclamando la autoría de una pieza que todos admiraban cuando pasaban por mi oficina.

Más allá del dolor que siento en este día, puedo recordarlo de mil formas, todas llenas de luz: cebándome un mate al pasar a saludarlo por su oficina, acompañando alguna visita de colegios o metiendo con todo en un cruce en el fútbol con amigos. Siempre nos divertimos mucho juntos y nos respetamos y nuestra amistad fue genuina.

Como sé que le encantaba el soneto "La Lluvia" de Borges que me sé de memoria, a continuación lo evoco una vez más. Sólo para verte de nuevo querido Pablo, mirándome a los ojos, en silencio, sorprendido, al recitártelo.

Hasta siempre, hermano.


Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,

De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

La Lluvia, Jorge Luis Borges.

jueves, 20 de julio de 2017

Un amigo es...


Hoy se celebra en Argentina, Uruguay y España el Día del Amigo. Curiosamente, el tema tiene un origen espacial. Y es que el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong pisó la Luna por primera vez. Ese día, Enrique E. Febbraro (odontólogo y músico aficionado argentino) tuvo una idea: conectarse con el resto del mundo a través del envío de cartas. Envió 1000 mensajes a diferentes personas en varios países y la respuesta no tardó en llegar: 700 le respondieron. "Viví el alunizaje como un gesto de amistad de la humanidad hacia el Universo y al mismo tiempo me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible", explicó Febbraro. A propósito de la amistad, comparto a continuación un poema de mi autoría.

Un amigo es... 

Aquella persona que sonríe con todo su cuerpo
Cuando se entera de que algo bueno te ha sucedido.
Aquella persona que te quiere y te respeta,
Incluso si no comparte tu música, 
Tu ideología o tu camiseta.
Esa persona que te valora por lo que sos (¡ese es un amigo!)
Y no por lo que hacés o por lo que has obtenido.
Un amigo te ayuda a embalar y a cargar
Tus cajas y a acarrear tus enseres
Cuando estás de mudanza
Y aunque le duela la panza
A descansar no se detiene
Ni a pensar en placeres.
Un amigo es aquella persona capaz de separar los tantos:
De enojarse y desenojarse rápidamente contigo,
Perdonando y olvidándose, si la pata has metido.
Un amigo es esa persona capaz de anticipar
Unos segundos lo que estás meditando
Y dejarte pronunciarlo para luego confesar:
¡Ah! ¡Sabía lo que lo que estabas pensando!
Un amigo es aquella persona que acepta
Tus gustos, intereses y -como si fueran saetas-
Deja pasar tus berrinches y rabietas.
Esa persona que te acompaña en el trayecto
Como se pueda: incluso a la distancia,
Compartiendo tu esfuerzo (a veces desde la infancia)
Poniéndole el cuerpo a tus proyectos.
Sin dudas -y acaso necesariamente- es un amigo
Aquella persona que sonríe con todo su cuerpo
Cuando se entera de que algo bueno te ha sucedido.



jueves, 26 de enero de 2017

A veces me tengo miedo


A veces me tengo miedo
Y no sé cómo zafar 
He cumplido el viejo anhelo 
De vivir en... soledad 

A veces te tengo miedo 
Gracias al cielo me sé cuidar 
He cumplido tu deseo 
Ahora quiero descansar...
La soledad 
No tiene mal 
Ni principio ni final 
Como una pista para despegar 

Hay que saberla pilotear.... 

Al menos en otro tiempo 
Todo intento daba igual 

La soledad 
No tiene mal 
Ni principio ni final 
Como una pista para despegar 

Hay que saberla pilotear... 

Y remontarla… 
Y abrazarla…

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Filosofía: amor por la sabiduría





Filosofía. Amor por la sabiduría, por el conocimiento, por el pensamiento, por la reflexión. Extraño a mis libros, viejos amigos entrañables. Hay filósofos que han marcado mi vida. Claro, cualquiera podría pensar -¿Y? ¡A mí que me importa! Sin embargo, a mí me importa y mucho y quiero volver a ese viejo amor: la lectura (masiva) y que por la tiranía de las ocupaciones uno va dejando de lado.

Hay lecturas que nos marcan. Hay autores que dejan una huella en nosotros. Marca imborrable y, al mismo tiempo, por momentos inapreciable a la distancia. ¿Será que uno va perdiendo la capacidad de soñar? ¿será que uno se va aburguesando? No sé. Sin embargo, acá estoy, esta noche, extrañando mis libros y -cholulamente también- a mis apócrifos amigos, los filósofos.

Por caso, de Jean-Paul Sartre me quedan La imaginación y Lo imaginario, libros donde tempranamente esboza su teoría, la cual años más tarde acabaría por bautizar "Existencialismo", en El Ser y la Nada. También pienso en La náusea, otro clásico, pero en este caso de la literatura -como si la filosofía no fuera, acaso, una forma más pretenciosa y menos palpable de literatura- y que le valió el Premio Nobel, que rechazara con hidalguía, para no "convertirse en una institución".

Luego, de Merleau-Ponty (compañero de andanzas de Jean-Paul) me queda todo su edificio teórico acerca de una Fenomenología de la percepción, tal el título de su libro más imprescindible, pero también los ensayos sobre cine, sobre la radio y sobre Einstein y Freud, que aparecen compilados en Signos.

También mis ojos descendieron vagamente sobre ríos de letras en las borrascosas aguas de Aristóteles, Platón, Heidegger y Castoriadis, entre otros tantos maestros. A todos ellos quiero dedicarles hoy estas líneas vacías, que -más que un repaso con pseudoacadémico- es antes, a la vez, un brindis (¡chin-chin!) y una apología de la lectura, por la lectura misma. En este punto no se me ocurre mejor definición de la Filosofía y termino como empecé: amor por la sabiduría, por el conocimiento, por el pensamiento y por la reflexión.

martes, 27 de septiembre de 2016

Madre, mujer, amante (soneto de domingo)



Madre, mujer, amante
Dueña de un destino errante
Señora de la voz cantante
Déjame que hoy te cante

Amiga del hogar y de la tardes
Y también de la pasión que arde
Hoy vengo a decirlo sin alardes
Tengo amor para que guardes

Entretanto los hijos han crecido
Inapelable signo del tiempo vivido
Y si bien parece que no soy reconocido

De nuevo regreso a tu fuente inagotable
Para llenarme en cantidad apreciable
De tu amorosa inspiración interminable














jueves, 9 de junio de 2016

Vidala desvelada


Sábado a la noche, rayando ya el domingo. Esa vuelta nos juntamos con mi hermana Jimena en plan ensayo y tertulia, en casa de mis viejos. Con distraído deleite, mi tata, que "hacía ratito se hacía un poquito el desentendido" como la luna de María Bonita, nos oía cantar, mientras acomodaba, diligentemente, la última vajilla.

Y bebimos vino y cantamos y el tiempo (materia que somos pero que olvidamos para vivir) fugazmente se detuvo. Y Jaime y Julia Elena y Falú y Los Hermanos Berbel pasaron a visitarnos aquella noche por Ruca-Huasi. Pasadas las zambas, vidalas y valses, la tertulia, los clásicos recitados y las empanadas y el vino, en un momento partí para mi casa. 

Sin embargo, aproximadamente a las cuatro de la mañana me desperté, con tanta vitalidad que me encerré en el baño para no despertar a loa chicos y compuse, de un tirón, esta Vidala desvelada, que a continuación los invito a compartir. 

Nos lleva exactamente toda la vida prepararnos para vivir este preciso y precioso momento. Estamos vivos, somos queridos. Cantamos. Y me siento bendecido!




jueves, 21 de abril de 2016

Todo empezó por el estribillo


Todo empezó por el estribillo. Yo jugaba con una secuencia de cuatro acordes (DO menor, SOL sostenido menor, SI Mayor y MI Mayor) y un pequeño arpegio, disonante, alternando MI y MI bemol en la primera y segunda cuerda de la guitarra. Todavía no tenía claro el resto de la canción, sólo que la base debería estar en MI Mayor y que sería una "chacarrara", es decir, una chacarera rara, diferente.

Ella se me acercó con esa inevitable y sigilosa curiosidad que a la vez condena y libera a los gatos, porque los hace únicos. No quiso interrumpirme, pero me interrumpió. Sé que no quería que la mirara, pero la miré. 

Y le pregunté: -Hija ¿cómo te parece que se tiene que llamar esta canción? -¡Ay papá, es obvio, se tiene que llamar "Vivir sin amor"! respondió ella, de lo más resuelta, sin haber oído más que un par de acordes sueltos y un arpegio. Y así fue.

Mírenme 
Traigo el Norte en la piel 
Quiéranme 
Preciso amor para ser 
Soy el que siempre te quiso, te llama 
Y escucha cuando te caes 
Yo soy quien llega, se acerca pregunta 
Y reclama si no te bien 

Díganme 
Nunca me asusta saber 
Háblenme 
Quiero oírlo otra vez 

Soy el que nunca te ha visto llorando 
A oscuras porque alguien se fue 
Soy el que llega, te mira, pregunta 
Y te abraza si no te ve bien 

Todas esas cosas que decimos sin querer 
Pueden lastimar, desaparecer 
Toda esa alegría que teníamos ayer 
La vamos a perder al atardecer 

Ya lo sé 
A veces no me querés ver 
Yo también 
Tengo mis días sabes 

Soy el que siempre te ha dicho 
Prefiero el olvido si no me querés 
Soy el que llega, te mira, pregunta 
Y te abraza si no te ve bien 

Todas esas noches que pasamos sin hablar 
En la inmensidad de la oscuridad 
Toda esa energía que creíamos ganar 
La venimos a perder a causa de la ansiedad 

Todas esas tardes que pasamos sin saber 
Lo que iba a suceder con todo aquel dolor 
Esos sentimientos que solíamos tener 
Se pueden perder y habrá que vivir sin amor 

Mírenme traigo el Norte en la piel 
Quiéranme preciso amor para ser


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